Atardeceres en O´Grove…

Una emoción llena de piedad, terror, amor, pero una emoción muy fuerte, la empujaba y le hacía ser consciente del otoño. El verano estaba llegando a su fin y el atardecer le brindaba perfumes de perecimiento que resultaban patéticos porque eran una reminiscencia de la primavera. ¿Que una cosa y otra cuadraban intelectualmente? Una hoja, levantada violentamente, bailó detrás mientras otras hojas yacían sin ningún movimiento.  Edward Morgan Forster